Ene 20

El 2010 me ha alcanzado con aroma a viejo. Me he llenado de sensacionespasadas.

Desperté y de nuevo sentí ese miedo de  no saber donde estoy,m esa solead infinita, esa voz que nadie escuchó.

Y mi nariz se llenó de ayer, de gardenas camino a la escuela; de jabón neutro, de perfumes talcosos y penetrantes; de tías de besos rojos pegajosos; de la nariz fría de las madrugadas; del murmullo de mis padres, de la música de cri-cri, del aroma a café y el susurro de la cafetera.

Me llegó un 2010 con más ayeres que mañanas.

Nov 19

Un saludo… y se me congeló el alma…

Saberte en este mundo, saberte…

Oírte… y mi corazón dejó de latir.

Soñarte… y empecé a vivir.

Pensarte, imaginarte, hablarte… se convirtió en mi razón…

Acortar las distancias, en mi misión…

Tocarte, mi obsesión.

Saberte en este mundo… mi felicidad.

Y al final, despertar…

Saberte, saberte lejos, saberte imposible… mi dolor.

Nov 04

¿Cuántas veces he iniciado un cuento, creado al personaje, imaginarlo, describirlo, vivirlo… y al final, al final lo he dejado olvidado?

¿Cuántas veces he iniciado una historia que he dejado inconclusa? Que al final abandono a medias, con un héroe atrapado o una princesa abandonada.

Y es que a fin de cuentas, mi vida está llena de historias a medias, con principio y sin final… y el día de hoy me encuentro con los bolsillos llenos de sueños, la cabeza en las nubes y las manos vacías.

Con muchos inicios, muchos principios de sueños sin cumplir… que con los años se van convirtiendo sólo en recuerdos, hasta ser únicamente el inicio de un cuento a medias.

Sep 14

¿Qué hago con esta soledad que tiene escrita tu nombre?
¿Qué hago con los tiempos vacíos tan llenos de tu pensamiento?
¿Qué hago con esta versión de mí, sin ti?

Y si lo escribo, y lo canto y lo grito durante tres noches…

Y si me lleno de hubieras y reproches, de repasar caricias, miradas, besos, detalles y un tú tan escurridizo como un recuerdo…

Y si me lleno de imágenes que no sucedieron, me lleno de imaginación y reemplazo los errores por fantasías…

¿Y si vuelvo a escapar?

Y si te pienso, te extraño, y te lloro, te reinvento, y te borro…

¿Podré sacudirme el ayer?

Jul 11

A veces me extraño, por que no sé si lo que veo en el espejo es lo que soy, si lo que siento, lo que sueño, o lo que he ido dejando por el camino.

Me extraño, porque no quiero ser esto que pienso hoy. Por que no quiero regresar en el péndulo de un reloj descompuesto, pero me gustaría encontrar el momento en que mi luna se hizo sol. En que amaneció una parte de mí que dio el crepúsculo en otra.

Extraño mi risa, mis caricias, extraño el coquetearme y el invitarme a salir.

Extraño mis sueños locos, y mi corazón acelerado en carrera por un momento de pasión disfrazado de amor. O de amor, pretendiendo pasión.

Mis conversaciones ajenas al mundo, ajenas a los oídos de los demás.

Extraño el sentirme, ilusionada, ignorada, emocionada, enamorada… extraño los cuentos de hadas, la filosofía, el arte, la lectura, la fotografía, las exposiciones y todos los lugares a los que me llevaba de la mano de la aventura.

Extraño las mariposas.

Extraño la noche.

Me extraño y no me encuentro. Rebusco entre los pliegues de mis parpados, entre el tic tac de mi tiempo, entre las líneas de mi diario, en el camino surcado por mis lágrimas, en los personajes de mis cuentos, en frases prestadas, en un cigarrillo (o dos), en el fondo de un vaso (o botella), en mis labios, en los tuyos, en los de otro, en mi cama… en la de otros.

Y si con mis uñas tijereo mi alma, hasta desgarrar el núcleo y encontrarme ahí… quizá envuelta en la bruma que un espejismo me causó. Quizá adormecida por los días sin mí, embriagada en sueños ajenos… y buscando entre los restos uno que sea mío.

Jun 25

Cuando termino de leer una historia, siempre me queda una especie de desasosiego, si el personaje vive, siento que sólo me abrió una ventana a su vida y que más allá de la historia tendría mucho más que contar. En sí, cualquier final me parece triste. Siempre muestran una etapa, una pequeña parte de la vida del personaje.

Finalmente, no estoy segura que los finales felices existan.

¿Qué sigue?

Siempre sigue algo, incluso después de la muerte.

Después de que el enemigo se retira llegan otros, después de que el amor muere otro renace, después de una boda, siempre siguen historias.

¿Cuando es “vivieron felices por siempre”?

La mayoría de las veces me quedó ensimismada en la historia sin regresar a mí en varios días, terminando de saborear lo que un personaje me hizo sentir, terminando de llorarlo, porque en el momento en que cierro el libro. Deja de existir, para quedar sólo un leve recuerdo, que al mínimo resoplo se irá.

Oct 22

Noche fresca, con luna de octubre azul y de fondo la rueda de la fortuna alumbrado todo de colores.

Días de feria.

Aroma a fritanga, caminar rodeada de gente y con los sentidos embriagados. Por un lado venta de tamales, de manzanas caramelizadas, de pan de nata, de algodones de azúcar, de churros rellenos, de tacos, de dulces y bebidas.

Los sonidos de la casa del terror, la música del palenque, el vendedor de colchas gritando sus ofertas. Se me acerca una señora y me regala una rosa que invade mi nariz con su perfume, por bonita, me dice y continúa su camino.

Un señor montado en un monociclo gigante ofrece un paseo en sus hombros, una estatua humana color dorado saluda a lo lejos, gritos de personas colgadas de cabeza en juegos mecánicos.

Me encanta poder entregarme a estos momentos saturados, instantes impregnados de tradición y de recuerdos, pintarrajeando en mi memoria una noche especial.

Oct 11

Hice un blog, porque como todos tengo mucho que decir, y en un ataque de ingenuidad, pensé que incluso habría quien pudiera hasta leerlo. Soy una persona normal, como los que uno se topa en la calle o más bien, no se los topa, les pasa como seres transparentes.

Aún así, lo normal tiene voz y resulta que en muchas ocasiones, no es tan normal como lo parecía. Por eso escribo lo que viene a mi mente, los cuentos que se dictan en mis sueños, sentimientos que se aglutinan, sueños en espera de desvanecerse, en fin, desvaríos. Y es que, si dejo de desvariar, si abandono mis delirios es como dejarme a mí misma. Es como abandonar mi esencia. Sería desvanecerme.